Ansiedad. El Camaleón de la Psiquiatría
La ansiedad es difícil de definir o de entender para el que no lo ha vivido. Sin embargo se considera dentro de las emociones más experimentadas por el ser humano, le llaman estrés, tensión, nervios o preocupación.
El Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina define la ansiedad como «sentimiento desagradable de sentirse amenazado por algo inconcreto, acompañado de sensaciones somáticas de tensión generalizada, falta de aire, sobresalto y búsqueda de una solución al peligro […]»
La experiencia de ansiedad es tan frecuente por surgir principalmente del miedo, emoción básica que nos ha ayudado a sobrevivir probablemente desde el inicio de la raza humana. Esta emoción nos alerta de amenazas, estas pueden ser reales sucediendo en el momento presente o imaginarias, que pudieran suceder en el futuro.
¿Qué pasa cuando la ansiedad deja de ser una emoción pasajera frente a situaciones que nos significan crisis?
La ansiedad es por definición displacentera, y cuando es persistente es acompañada de síntomas como inquietud, hipervigilancia y preocupación excesiva, todo ligado con afecciones físicas asociadas así como mala calidad de vida. Cuando aparece de forma aguda, la persona siente un peligro inminente acompañado de la idea de que va a tener un infarto agudo al corazón, va a perder la cordura o se va a morir, mientras su cuerpo se activa. La activación corporal puede ser con síntomas vestibulares, respiratorios, cardiovasculares o gastrointestinales (mareo, dificultad para respirar, palpitaciones…), afectando la funcionalidad y la percepción de su propia capacidad de enfrentar el día a día.
El DSM-5 reconoce que la ansiedad moderada es una emoción humana normal y adaptativa que ayuda a la supervivencia. Se convierte en una enfermedad cuando es desproporcionada respecto a la amenaza real, es persistente y afecta de forma negativa la vida diaria

Estudios científicos han logrado asociar la disfunción de diferentes circuitos neuronales con la experiencia de ansiedad. Los circuitos asociados incluyen a la corteza prefrontal, a la
amígdala, así cómo otras estructuras como el hipocampo y la ínsula. La corteza prefrontal del cerebro se ve involucrada al generar pensamientos y emociones que perpetúan la ansiedad cómo una experiencia profunda, intensa y constante basada en preocupaciones y en miedos, y así relacionándose con el resto de las estructuras implicadas perpetuando la experiencia.
“Whoever has learned to be anxious in the right way has learned the ultimate.” Kierkegaard
Siendo complejo que la mente identifique su propia enfermedad, la ansiedad patológica usualmente habita en la persona siendo reconocida después de complicar al cuerpo: con insomnio, ataques de ansiedad, con dolor de cuello, de cabeza, colitis, gastritis, bruxismo o simplemente como miedo/preocupación que no permite a la persona convivir, disfrutar, relajarse ni estar en el aquí y en el ahora.
Las personas sentimos ansiedad también cuando la presión y ansiedad usual por las tareas de la vida diaria sobrepasan nuestros propios recursos y entonces el estrés regular se convierte en ansiedad persistente.
Los síntomas que se experimentan de manera constante como parte de un síndrome ansioso son:
Aprensión o preocupación excesiva.
Tensión y nerviosismo.
Inquietud e irritabilidad.
Manifestaciones fisiológicas de ansiedad, como palpitaciones, sudoración, temblores o molestias gastrointestinales.
Episodios agudos de ansiedad intensa o pánico.
Se considera la emoción de ansiedad heterogénea, es decir que existen diferentes experiencias de ansiedad para el ser humano. Por ejemplo la experiencia de ansiedad constante a lo largo del día, aquella que ocurre frente a estímulos que nos dan miedo, la ansiedad que se siente cuando uno se acerca al estímulo o situación que nos atemoriza, hasta lo que se siente cómo un aviso de muerte inminente en forma de un ataque de pánico.
¿Qué ha hecho que se incluyan los trastornos de ansiedad en los libros de enfermedades mentales? Probablemente la alta frecuencia de este padecimiento y lo mucho que disminuye la calidad de vida de las personas
Si percibes ansiedad, tienes ataques de pánico o tienes síntomas físicos (por ej. colon irritable) cuando sube el estrés, te invito a realizar la siguiente escala de 7 preguntas:
Debes preguntarte si has vivido estos síntomas las últimas 2 semanas, con puntuaciones de 0 (nunca) a 3 puntos (casi cada día) por renglón. Es recomendable consultar un profesional de la salud mental sí obtienes una puntuación de 10 o más.

Acércate a los profesionales de la salud mental, ¡estamos para ayudarte!























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